Hemos dedicado estas semanas a celebrar la literatura en todas sus formas. Y no podíamos terminar un mes tan marcado por los idiomas y las letras, sin hablar de uno de los retos que más nos quita el sueño a quienes trabajamos con palabras: la traducción de poesía.
Roman Jakobson ya lo apuntó en su momento: la poesía es, por definición, intraducible. Depende del sonido, el ritmo y los matices de una lengua concreta, y esos elementos no viajan con el significado. Lo que podemos hacer, como mucho, es una «transposición creativa». Y sin embargo ahí estamos, con un poema en una mano y el diccionario en la otra. Qué le vamos a hacer; somos traductoras literarias y, además, nos va la marcha. ¿A ti también? ¡Pues empezamos!
La trampa del verso perfecto
En un poema importa tanto lo que dice, como la forma de decirlo. El ritmo, la rima, los sonidos que se repiten… todo eso forma parte del mensaje. Quita el envoltorio y el contenido se rompe, y eso se traduce en una inevitable pérdida métrica o semántica.
Un ejemplo de la pérdida de métrica es el Soneto 18 de Shakespeare:
Shall I compare thee to a summer’s day?
Thou art more lovely and more temperate.
Diez sílabas en inglés, pentámetro yámbico perfecto. ¿Cuántas en español? El traductor Pablo Ingberg calcula que un pentámetro yámbico inglés traducido al castellano sin restricción métrica produce versos de alrededor de catorce sílabas de promedio. Las palabras del español son, sencillamente, más largas.
Eso explica por qué Luis Astrana Marín, el traductor de Shakespeare más conocido en España, decidió verter los Sonetos en prosa: consideraba «imposible reproducir con exactitud en versos castellanos los metros ingleses, compuestos de palabras generalmente de menos sílabas».
La segunda pérdida es de significado. Iván Ortega, al traducir al español un poema satírico inédito de Philip Larkin, se encontró con que las rimas del original no sobrevivían al cambio de idioma. Su solución fue radical: cambiar el sentido literal de los versos para que la rima funcionara. Así, estos dos versos:
For he was good at getting fees and perks,
Mythologising-up a few main Works.
Se convirtieron en:
Tenía gracia, a diferencia de colegas más cortantes,
Mistificaba algunas obras importantes.
El original habla de cobrar honorarios y beneficios. La traducción no dice eso en absoluto. Pero rima, mantiene el tono satírico y, sobre todo, suena como un verso. Ortega lo sabe, lo explica y lo defiende. Eso es exactamente tomar partido.
Las decisiones que nadie te cuenta
La poesía se considera intraducible y, sin embargo, leemos a Pessoa en español, a Rumi en inglés, a Apollinaire en catalán. Esas versiones existen porque alguien decidió que valía la pena perder algo con tal de que el poema llegara a más lectores. ¿Cómo lo consiguen? Pues enfrentándose a decisiones complicadas como estas:
- Rima o significado. Las palabras que riman en inglés rara vez coinciden con las del español en forma y contenido. A veces hay suerte. A veces hay que elegir. Helena Cortés Gabaudan, Premio Nacional a la Mejor Traducción 2021 por su versión del Diván de Oriente y Occidente de Goethe, lo resume bien: el mayor reto fue hallar rimas «sin perder la fidelidad al texto», trabajando el ritmo para dar a los poemas «su estilo de canción popular».
- Métrica o fluidez. El pentámetro yámbico del inglés y el endecasílabo del español no son intercambiables. Violeta Villalba, traductora del «Jabberwocky» de Lewis Carroll, amplió el número de sílabas por verso —de seis u ocho en inglés a diez o quince en español— porque, como ella explica, «nuestras palabras en español son más largas». Necesitaba encontrar el equivalente en sensación.
- Literalidad o espíritu. A veces lo más honesto es reconocer que no estás traduciendo, sino recreando. La transcreación preserva la intención y la emoción, aunque cambien las palabras o la estructura. Si la traducción de poesía no es, como decía Burton Raffel, «poesía vuelta a nacer», no es nada.
¿Eso se considera traición o generosidad con el lenguaje? Nosotras creemos que el mayor pecado es no ser fiel a la intención original del autor o autora. ¿Tú qué opinas?
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