Cancelación de deuda

Traducción financiera: cancelación de deuda y figuras jurídicas similares

En contratos y acuerdos entre particulares o empresas, a menudo nos encontramos con secciones que describen los estados financieros o cuentas anuales de ambas partes. Estos reflejan la actividad de las empresas y su salud económica, lo que es fundamental para que los inversores o partes implicadas en dichos acuerdos dispongan de toda la información para una toma eficaz de decisiones.

Por ello, a la hora de traducir este tipo de documentos debemos de tener especial cuidado en no confundir términos tan delicados como cancelación de deuda, quita o liquidación. Conocer el significado de estas figuras y su adecuada traducción minimizará la posibilidad de que una parte  malinterprete la situación financiera de la otra. Y, créeme, esa no es una situación que queramos cargar sobre nuestras espaldas, ¿a que no?

¿Conoces las diferencias que hay entre cancelación de deuda y figuras jurídicas similares? ¿Quieres aprender a traducirlas?

¡Empezamos!

Cancelación de deuda

A priori parece un término sencillo de definir, aunque veremos que no hay que perder de vista ciertos matices. Como su propio nombre indica, cancelar una deuda implica que, tanto deudor, como acreedor, llegan a un acuerdo sobre el saldo pendiente entre ambas partes. Este acuerdo, además, deberá ser beneficioso para todos los implicados, y ahí está la clave de la cuestión.

La cancelación de una deuda, que puede ser total o parcial, no implica que el deudor pague al acreedor el monto completo de lo que le debe, sino que ambas partes acuerdan una serie de condiciones que faciliten la devolución de la deuda adquirida. Este pacto puede pasar por ofrecer mejores condiciones de fraccionamiento, una subrogación de la deuda, o incluso una cancelación anticipada, que suele implicar, paradójicamente, una penalización en forma de comisión de cancelación.

En España, una de las situaciones más habituales en las que se da una cancelación de deuda se produce cuando una empresa se acoge a la conocida como Ley de Segunda Oportunidad, que permite a los empresarios.

El equivalente inglés que se aproxima más a esta terminología es el de «Cancellation of Debt» o «CoD». Sin embargo, como en la mayoría de los casos, existen pequeñas variaciones de legislación entre ambos términos, como el hecho de que, en Estados Unidos, por ejemplo, esta cancelación conlleva el pago de una serie de impuestos al Internal Revenue Service (IRS), al considerar que implica un aumento del capital.

Liquidación de deuda

Aquí empiezan las complicaciones. Los términos «cancelación» y «liquidación» suenan prácticamente equivalentes, pero no nos dejemos engañar, porque no son lo mismo.

Una liquidación de deuda, al contrario de lo que ocurría con la cancelación, implica, invariablemente, la liberación de una parte de la misma en beneficio del deudor. Esto se da cuando existen dificultades patentes para asumir el pago del saldo pendiente entre acreedor y deudor.

El proceso de liquidación de una deuda siempre tiene un impacto negativo en la calificación financiera de la persona física o jurídica que decide llevarlo a cabo, ya que presupone una incapacidad financiera por parte de la misma. Esto puede tener consecuencias importantes de cara a la imagen que tiene frente a sus accionistas, además de complicar la petición de créditos. Por eso, a menos que sea inevitable, se suele desaconsejar realizar una liquidación de deudas, siendo una opción de extrema necesidad.

La traducción más adecuada y extendida para esta figura financiera sería la de «Debt Settlement».

Quita

Cuando se llega a una situación tan grave con la anteriormente mencionada, el acreedor se encuentra ante una difícil tesitura: ¿meterse en un costoso procedimiento judicial o llegar a un acuerdo para recuperar al menos una  parte de la deuda? Lo normal es que el acreedor prefiera renunciar a una fracción de lo adeudado, si con eso se asegura liquidar una parte del saldo pendiente. A esa porción de la deuda a la que renuncia el acreedor en favor del deudor se le llama quita de deuda, y en inglés se traduce como «Release». Las quitas pueden aplicarse a deudas bancarias, hipotecarias, entre particulares o con diferentes organismos públicos.

Ahora que ya tienes claras las diferencias entre estos términos y su correcta traducción al inglés, esperemos que tu trabajo a la hora de enfrentarte a contratos y acuerdos financieros sea más llevadero.

Desde Zesauro Traducciones apostamos por la especialización y por contar con auténticas profesionales, tanto en traducción financiera, como jurídica. Así que, como siempre, si necesitas más información sobre nosotras o tienes preguntas sobre nuestros servicios, no dudes en contactarnos a través de Facebook, Twitter, LinkedIn, o déjanos un mensaje en nuestro formulario.

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