Teletrabajo internacional

Teletrabajo internacional: un arma de doble filo

Es muy habitual ese mantra de los nómadas digitales de poder trabajar desde la playa o subido al Everest si tienes un ordenador y buena conexión. Sin embargo, si eres un trabajador por cuenta ajena, el irte a cualquier otro país a miles de kilómetros de donde radica tu empresa puede ser un arma de doble filo. El ver mundo y disfrutar de la vida mientras ofreces tus servicios en remoto, tal vez no sea la panacea que nos han vendido. Esto afecta especialmente a las empresas contratantes, sobre todo teniendo en cuenta que a partir del 30 de junio dejarán de estar en vigor las medidas especiales de contratación sanitaria derivadas de la pandemia, obligando a las empresas a disponer de políticas específicas de teletrabajo. 

¿Quieres conocer los requisitos necesarios para acceder a teletrabajar de manera internacional? ¡Sigue leyendo!

¿Qué implica el teletrabajo internacional?

Con la pandemia, muchas empresas optaron o se vieron forzadas a aplicar el teletrabajo entre sus empleados. Ante esta situación, muchos trabajadores que se encontraban en países extranjeros decidieron volver a casa y seguir trabajando de manera más cómoda desde sus hogares. Otros lo vieron como una oportunidad única para desligarse del yugo de una oficina y abrazar la ubicuidad que se abría ante sus ojos.

Pero no es oro todo lo que reluce, y optar por el trabajo internacional puede ser más complicado y contraproducente de lo que parece a simple vista.

En primer lugar, definamos lo que se entiende por teletrabajo internacional. No debemos confundirlo con las figuras de expatriado, desplazado o Multi-estate worker, de las que ya hablamos en este artículo tan majo de hace algunos meses. La principal diferencia es que debemos entender que el teletrabajo internacional es una práctica voluntaria por parte de un empleado que decide realizar la actividad para la que ha sido contratado en un país diferente de la residencia fiscal o efectiva de la empresa que lo contrató. Esta decisión obedecerá a necesidades estrictamente personales y no necesariamente sujetas a la temporalidad propia de desplazados o expatriados.

Sin embargo, al igual que ocurre con estos, tanto los trabajadores como las empresas deberán cumplir con una serie de obligaciones y necesidades que no siempre se tienen en cuenta a la hora de elegir la opción del teletrabajo internacional. Pero, ¿cuáles son esas obligaciones?

¿Cómo está regulado el teletrabajo internacional?

Aunque se están realizando tímidos avances al respecto, como el Proyecto de Ley de fomento del ecosistema de las empresas emergentes, a día de hoy no existe una regulación homogénea respecto al teletrabajo internacional.

Algunos países cuentan con la figura de las Visas para Nómadas Digitales, aunque están sujetas a una regulación estricta y condicionada por la temporalidad, con lo que no es una solución eficaz en la mayoría de los casos. En España, en concreto, se está barajando la implementación de un nuevo visado para trabajadores extranjeros que quieran desempeñar su labor dentro de nuestras fronteras. No obstante, esta autorización de residencia será efectiva siempre que puedan avalar una relación previa mínima con la empresa contratante, una titulación superior o especializada y una experiencia demostrable en el desempeño de su labor.

En el caso de que se opte por el teletrabajo internacional, la empresa y el trabajador deberán llegar a un acuerdo respecto a la ley aplicable para su regulación. Dicha legislación puede ser la del país donde se ubica la empresa o la del país donde vaya a residir el trabajador, siempre que se respeten los derechos laborales más restrictivos. Esto puede ser más complejo de lo que parece, porque hay que tener en cuenta, no solo aspectos fiscales y relativos a la Seguridad Social, sino también la evaluación de riesgos laborales, resolución de conflictos entre empleado y empleador o reclamación de horas extras, por poner solo algunos ejemplos.

Por ejemplo, el empleado deberá contribuir a la Seguridad Social del país en donde realice su labor, a menos que los acuerdos de teletrabajo internacional de dicho país recojan excepciones al respecto. Esto implicará, tanto el pago de las cotizaciones correspondientes, como la afiliación al sistema público. Pero claro, como estamos hablando de un trabajador por cuenta ajena, estos trámites correrán a cargo de la empresa. ¿Qué supone esto? Pues que dicha empresa tendrá que registrarse en la Seguridad Social del país de acogida del trabajador. Y aquí empiezan las complicaciones, ya que la empresa necesitará darse de alta como oficina de representación, con las complicaciones burocráticas y gastos de gestión derivados.

Algunos países cuentan con alternativas, como la figura del «Employer of Records», que es una empresa encargada de llevar toda la gestión de salarios, cotizaciones y retenciones en el lugar de destino, facilitando los trámites a la empleadora «real» que se beneficia del trabajo del empleado. A efectos prácticos sería como una Empresa de Trabajo Temporal, aunque hay que tener mucho cuidado con esta figura, ya que en países como España y muchos otros se considera ilegal. De igual forma, tampoco se puede optar por que el trabajador asuma sus propias cotizaciones, puesto que estaríamos hablando de falsos autónomos.

Por otro lado, el trabajador también está obligado a contribuir al pago de los impuestos en el país de destino, siempre que se cumplan los requisitos dictaminados por las leyes del mismo. En el caso de España, por ejemplo, implica residir en el territorio español durante más de 183 días del año natural y ejercer la mayoría de actividades e intereses en el mismo. También esto está sujeto a condicionantes y se determinará mediante los convenios de doble imposición acordados entre ambos países.

¿Y qué pasa en este caso con la empresa? Pues, si no dispone de un establecimiento permanente en el país en el que vaya a residir el trabajador, la empresa no está sujeta a la obligatoriedad de pagar impuestos, pero en el caso de que sí lo tenga, la cosa no está del todo clara; en principio no hay obligatoriedad, pero, ante la imposibilidad de demostrar que el trabajador no realice funciones específicas para esa sede, lo recomendable cubrirse las espaldas ante eventuales inspecciones de trabajo.

Conclusiones

Como vemos, la cosa no es tan sencilla como parece, ni el teletrabajo internacional, la solución ideal para ver mundo o regresar a tu país de origen si trabajabas para una empresa extranjera. De hecho, es una opción que sigue siendo bastante residual, incluso después de la época más dura de la pandemia.

Por otro lado, cada vez existe una mayor tendencia a un modelo mixto de teletrabajo con ciertos días presenciales, como forma de favorecer la interacción entre los empleados y con la empresa, no estancar la innovación y ayudar a la conciliación familiar. Por eso es difícil pensar que un modelo de teletrabajo total que permita el desplazamiento permanente a otros países se vaya a imponer en el corto o medio plazo.

Y, para terminar, también cabría poner en consideración otras desventajas derivadas del teletrabajo internacional: en primer lugar, el riesgo de deslocalización de puestos que no requieran presencia física, y en segundo, la tendencia de las empresas de ajustar los salarios a los lugares de residencia del empleado, con la consecuente pérdida de poder adquisitivo en algunos casos.

En definitiva, el teletrabajo internacional puede ser una opción interesante, y a veces necesaria para determinados trabajadores y trabajadoras, especialmente en puestos que no requieran presencialidad, como los relacionados con la traducción, la escritura, el diseño o la programación. Sin embargo, tanto empleador, como empleado, deben de tener muy claros los derechos, deberes y trámites necesarios antes de dar ese paso. Así se evitarán sorpresas muy desagradables.

Esperamos haberte aclarado algunas cosas más de cómo funciona el teletrabajo internacional, y, como siempre, si necesitas más información o tienes preguntas sobre nuestros servicios, no dudes en contactarnos a través de Facebook, Twitter, LinkedIn, o déjanos un mensaje en nuestro formulario.

Te ayudaremos en todo lo que podamos.

¡Gracias por leernos y muchos ánimos!

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