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Zesauro Traducciones: la palabra exacta, el sentido preciso.

Localización: la traducción adaptada a una nueva era

Código informático

 

Si en anteriores artículos introducíamos nuevos términos que se habían hecho un hueco en nuestro día a día como traductores —como la transcreación—, en esta ocasión le toca el turno a otro concepto de enorme actualidad y del que ya hemos apuntado algunas cosas en nuestro artículo sobre internacionalización de empresas: la localización o L10N.

 

La localización más allá del GPS

La primera vez que escuchas el término “localización”, lo primero que te debe venir a la cabeza es a un pirata con un loro en el hombro, un parche en el ojo y un mapa del tesoro con una enorme equis.

Bueno, si tu cabeza es tan divertida —ejem, ejem— como la mía, déjame decirte que, en el mundo de la traducción, es algo un poco más complejo pero igual de apasionante.

Según el Instituto Europeo de Normas para la Telecomunicación (ETSI), la localización es:

“Un proceso avanzado que consiste en adaptar una aplicación para un país específico, no solo mediante la traducción de diálogos o frases de un idioma a otro, sino también mediante la adaptación de características idiomáticas y culturales”.

Esta definición fue acuñada originalmente por la Asociación para la normalización del sector de la localización (LISA), que cesó su actividad en 2011, pero cuya labor sigue hoy en día más vigente que nunca.

La globalización ha permitido que sea cada vez más habitual poder disfrutar de productos, servicios y ocio provenientes de prácticamente cualquier rincón del planeta y las compañías tecnológicas son, probablemente, las que mayor conciencia tienen de este hecho.

Para hacer frente a este nuevo escenario, las empresas deben adaptar sus programas, aplicaciones, manuales o videojuegos a un mayor número de idiomas y peculiaridades culturales. Por lo tanto, la fase de desarrollo deberá tener en cuenta los requisitos técnicos necesarios para minimizar el tiempo y los costes de localización frente a una eventual internacionalización del producto.

Como traductores, esto nos exige un conocimiento técnico e informático especializado, además del uso de herramientas específicas como las memorias de traducción o glosarios virtuales, sin las cuales nuestra labor sería un desafío aún mayor.

Lejos quedan ya los días en los que el trabajo del traductor solo precisaba de diccionarios, manuales de estilo, un bolígrafo y papel.

 

Complicaciones de la localización. La necesidad de adaptarse a un nuevo entorno

El mundo está cambiando. La aparición de nuevas formas de comunicación, entretenimiento y marketing es cada vez más rápida y, como eslabón de unión entre diferentes lenguas y culturas, no podemos ser ajenos a esta realidad.

Las nuevas tecnologías avanzan a una velocidad de vértigo, lo que obliga a las empresas del sector a renovar y actualizar sus productos en menos tiempo.

Cada día surgen nuevas palabras y conceptos que implican un reto lingüístico a la hora de traducir, y nuevos entornos, virtuales o no, que nos obligan a ejercitar nuestra creatividad y capacidad de síntesis para encajar nuestro mensaje en un espacio limitado.

Por otro lado, la propia naturaleza de estos productos (aplicaciones con interfaces complejas en las que cohabitan el texto en pantalla con el código de programación  entre bambalinas), amplían la labor del traductor más allá del mero texto, obligándolo a lidiar con formatos de archivo diferentes, limitación de caracteres, distintas plataformas y adaptaciones de diseño en general.

Por suerte, para hacer más sencilla esta tarea y unificar una terminología en continuo cambio disponemos de memorias de traducción como Trados, Déjà Vu o Star Transit, que nos permiten construir glosarios de términos y segmentos que podremos reutilizar y compartir en futuros proyectos, aumentando así la coherencia terminológica.

Además existen herramientas específicas para localización como SDL Passolo o Alchemy Catalyst, que nos permiten emular la propia interfaz de la aplicación para facilitar la inserción del texto traducido en el diseño visual predefinido.

Conviene aclarar que, aunque las memorias de traducción son una poderosa herramienta, no son adecuadas para todos los trabajos de traducción. Si bien resultan de gran ayuda en la traducción de manuales técnicos, donde la repetición de términos de difícil traducción es continua, en un ámbito más creativo como el de la transcreación (íntimamente ligada a la publicidad y el marketing) o el de los videojuegos, donde entran en juego el estilo diferencial y el concepto más allá del texto, el uso de estos recursos normalmente queda reducido a la unificación de terminología.

Y tú, ¿tienes experiencia en el mundo de la localización? ¿Te resultaba familiar o te hemos abierto las puertas de un nuevo e interesante sector de la traducción?

¡Cuéntanoslo en los comentarios!

 

Como siempre, si queréis más información sobre nuestros servicios de traducción y localización, no dudéis en dejar vuestros comentarios, o poneos en contacto con nosotras a través de nuestro formulario.

Estaremos encantadas de ayudaros en todo lo que esté en nuestra mano.

¡Saludos!

 

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